El BMW Serie 1 cumple más de dos décadas en el mercado. Acumula más de 180.000 unidades vendidas en España desde su lanzamiento. Su estética ha evolucionado notablemente durante este tiempo. La primera generación sorprendió con sus proporciones alargadas. Su arquitectura de propulsión trasera definía una silueta única e inconfundible. Incluía un portón trasero muy práctico. Con los años llegaron las versiones de tres puertas, Coupé y Cabrio.
La segunda entrega incrementó sus dimensiones generales. La parrilla frontal ganó mayor presencia visual. El modelo ofreció por primera vez las líneas Sport y Urban. Dichos acabados permitieron un alto nivel de personalización externa. En la tercera etapa el compacto cambió radicalmente su silueta. Adoptó una forma ligeramente más monovolumen. Unió los dos icónicos riñones de la parrilla central por primera vez.
La cuarta generación estrena una imagen sumamente vanguardista. Destaca la inclusión del Paquete M Sport Design en versiones como el BMW 116. Este acabado aporta un aspecto imponente y una marcada deportividad exterior.
Motorización
La oferta mecánica del BMW Serie 1 siempre ha buscado la máxima eficiencia. Sus primeras versiones equipaban motores diésel y gasolina de cuatro cilindros. Las potencias iniciales oscilaban entre los 115 CV y los 163 CV. Pronto llegó el célebre motor de seis cilindros en línea. El recordado BMW 130i firmó un gran registro en Nürburgring. Logró un tiempo de 8 minutos y 35 segundos en 2005.
La actual generación estrena un cambio histórico en su denominación. Los modelos de gasolina prescinden de la letra «i» final. Reservan esa sigla en exclusiva para la gama 100% eléctrica. Los motores actuales incorporan tecnología Mild Hybrid de 48 voltios. Esta electrificación ligera reduce el consumo de combustible de forma notable. La variante BMW M135 xDrive lidera el catálogo con tracción total y altas prestaciones.
Estilo
El habitáculo del BMW Serie 1 ha experimentado una transformación fascinante. Las plazas traseras ganaron espacio considerable en la segunda generación. Su maletero creció entonces hasta unos prácticos 360 litros de capacidad. El gran salto tecnológico llegó con la tercera generación del modelo. La adopción de la tracción delantera mejoró radicalmente la habitabilidad interior. El espacio para las piernas aumentó considerablemente en la zona posterior.
Aquel modelo integró el innovador sistema BMW Operating System 7.0. Permitió el control por voz inteligente con el comando «Hola BMW». Asimismo, introdujo la doble pantalla digital para el cuadro de mandos. La cuarta generación representa el cénit de la digitalización del modelo. El interior prescinde casi por completo de los botones físicos tradicionales. Todo el protagonismo recae en la espectacular pantalla BMW Curved Display.
El sistema operativo BMW iDrive 9 prioriza el control táctil e interactivo. Ofrece una experiencia de usuario totalmente conectada y vanguardista. El modelo se consolida como el acceso perfecto al universo de la marca.







