El escenario internacional que estamos viviendo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para conductores y empresas. Si el combustible mantiene las tarifas actuales, ¿compensa más que nunca apostar por un coche eléctrico o híbrido enchufable? La respuesta depende del uso, pero sobre todo de dónde se recargue.
Como media, llenar los 50 litros de depósito del modelo más vendido en 2025, el Dacia Sandero, cuesta en torno a 85 euros, aunque la cifra puede variar según la estación de servicio. Frente a ello, cargar un coche eléctrico en casa sigue siendo la opción más económica. El precio medio del kWh doméstico en España se sitúa actualmente en torno a 0,16 euros, e incluso puede bajar con tarifas nocturnas o discriminación horaria.
Con estos valores, cargar por completo la batería de un eléctrico compacto como el MG4 (49 kWh) cuesta alrededor de 7,84 euros. En términos de uso, el Dacia Sandero, con un consumo homologado de 5,4 l/100 km, supone unos 9,18 euros por cada 100 kilómetros a precios actuales y permite recorrer cerca de 926 kilómetros con un depósito completo.
En cambio, el MG4, con un consumo medio de 17 kWh/100 km, tiene un coste aproximado de 2,72 euros por cada 100 kilómetros recargando en casa a 0,16 €/kWh. La diferencia supera así los 6 euros cada 100 kilómetros en favor del eléctrico en condiciones reales de uso.
Más allá del coste energético, el mantenimiento es otro de los factores clave en el coste total de uso. Los vehículos eléctricos presentan una mecánica más sencilla, sin elementos como embrague, sistema de escape o aceite del motor. Esto reduce las operaciones periódicas y el desgaste de componentes. En el caso de los híbridos enchufables, aunque requieren revisiones más completas que un eléctrico puro, siguen ofreciendo un ahorro frente a modelos equivalentes de combustión cuando se utilizan en modo eléctrico de forma habitual.
¿Cuándo interesa apostar por un híbrido enchufable?
Para muchos conductores, especialmente quienes no pueden cargar en casa a diario o prefieren evitar la ansiedad vinculada a la autonomía, el híbrido enchufable representa un punto intermedio claro en la transición hacia la electrificación. En España, la mayoría de desplazamientos cotidianos se sitúan por debajo de los 50 o 60 kilómetros diarios. Un rango en el que muchos PHEV pueden operar en modo totalmente eléctrico si se recargan con frecuencia.
Esto permite reducir de forma significativa el consumo de combustible en trayectos urbanos y periurbanos, especialmente en entornos de tráfico denso, aunque conviene recordar que siguen dependiendo de la gasolina en desplazamientos de media y larga distancia y requieren mantener ambos sistemas.
La oferta también ha crecido de forma notable en los últimos años. Existen modelos que ya superan los 80 o incluso 100 kilómetros de autonomía eléctrica, lo que amplía su viabilidad en un uso cotidiano.
¿Y el renting?
Otra vía que gana peso en el actual contexto es el renting, especialmente entre empresas y profesionales que buscan previsibilidad de costes y simplificación operativa. Compañías como ARVAL han reforzado su oferta electrificada con soluciones que incluyen vehículo, mantenimiento, seguros y servicios asociados en una única cuota mensual.
Además del control del gasto, el renting eléctrico aporta ventajas como menor mantenimiento, acceso sin restricciones a zonas urbanas (etiqueta CERO), beneficios fiscales en determinados casos. También la posibilidad de incluir la instalación del punto de recarga doméstico en el contrato. En la práctica, el conductor solo debe preocuparse de cargar el vehículo cuando lo necesite.







