El Citroën BX GTI cumple 40 años desde su lanzamiento original en julio de 1986. Nació como la versión más rápida y audaz del famoso modelo francés. Diseñado por Marcello Gandini bajo el sello de Bertone, el BX estándar conquistó rápidamente el mercado mundial. Se vendieron más de 2,3 millones de unidades entre 1982 y 1994. Sin embargo, el Citroën BX GTI llegó para demostrar algo totalmente diferente. Era posible combinar el dinamismo de un deportivo con el confort de un coche familiar.
Diseño audaz y prestaciones de primer nivel
La carrocería del Citroën BX GTI medía 4,24 metros y destacaba por su tratamiento anticorrosión galvanizado. Incluía defensas envolventes, faros antiniebla, alerón trasero y neumáticos específicos. Bajo el capó albergaba un motor de 1,9 litros con 8 válvulas e inyección electrónica. Este propulsor entregaba 125 CV de potencia y un par máximo de 175 Nm a 4.500 rpm. Su peso en orden de marcha era de solo 1.025 kg. Esto ofrecía una excelente relación peso/potencia de 8,2 kg/CV. Alcanzaba una velocidad máxima cercana a los 200 km/h. Además, cubría el primer kilómetro desde parado en apenas 30,5 segundos.

Confort hidroneumático y equipamiento de categoría superior
El secreto de su éxito residió en su célebre suspensión hidroneumática. Recibió un ajuste más firme para ofrecer un comportamiento ágil sin perder la comodidad tradicional. Contaba con cuatro frenos de disco y dirección asistida de serie. El sistema de frenos ABS estaba disponible como opción técnica. El habitáculo del Citroën BX GTI sorprendió por su elevado nivel de confort. Incorporaba asientos de terciopelo, cuadro con seis esferas y cierre centralizado. Podía equiparse con asientos de cuero, aire acondicionado, ordenador de a bordo y techo solar eléctrico. Era la berlina ideal para los jóvenes ejecutivos de finales de los ochenta.
La revolución del 16 Válvulas y el agarre total del 4X4
En 1987, la gama dio un salto cualitativo con la llegada de la variante multiválvulas. El Citroën BX GTI 16V desarrollaba 160 CV a 6.500 rpm. Fue el primer coche francés de gran serie con motor de 16 válvulas. Alcanzaba 218 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en tan solo 7,9 segundos. Esta variante añadía faldones laterales, llantas de aleación y suspensiones recalibradas. El interior lucía un ambiente negro con asientos deportivos y volante de tres radios. En 1989 debutó el Citroën BX GTI 4X4. Equipaba tracción total permanente con diferencial trasero de deslizamiento limitado y bloqueo central eléctrico.

El legado definitivo de una berlina deportiva irrepetible
Durante la década de 1990, la gama continuó adaptándose a las normativas de consumo y emisiones. Se adoptó el uso de gasolina sin plomo y se incorporaron catalizadores. El aire acondicionado y la dirección asistida pasaron a ser equipamiento de serie. Finalmente, el modelo se retiró del mercado en julio de 1993. Cuarenta años después, el Citroën BX GTI sigue vivo en la memoria de los apasionados del motor. Demostró que el rendimiento deportivo no está peleado con el confort absoluto.







