El mercado de los SUV compactos está más reñido que nunca, pero Mazda tiene una receta propia que parece inmune a las modas pasajeras. El nuevo Mazda CX-5 se presenta como la evolución definitiva de un superventas que ya acumula más de 4,5 millones de unidades en todo el mundo. Esta tercera generación no busca reinventar la rueda, sino perfeccionar el concepto de refinamiento y polivalencia bajo la filosofía «Wearable Gear».
Exterior: Diseño Kodo en clave deportiva
A primera vista, el CX-5 mantiene su silueta inconfundible, pero con unas proporciones que le otorgan una presencia más imponente. El frontal ha crecido en altura y robustez, integrando una parrilla en forma de ala que fluye hacia unos grupos ópticos estilizados.

El cambio no es solo estético; es funcional. La distancia entre ejes ha aumentado, lo que, sumado a unos pasos de rueda más musculosos, asienta visualmente el coche al asfalto. En la zaga, la limpieza de líneas destaca gracias a la sustitución del logotipo tradicional por la palabra «MAZDA» en letras de gran formato, subrayando un carácter más moderno.
Interior: Un templo de armonía japonesa
Si por fuera convence, por dentro el Mazda CX-5 enamora. El habitáculo aplica el concepto japonés del Ma (espacio y armonía), eliminando el ruido visual para centrarse en la calidad de los materiales.
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Espacio real: El vehículo es 115 mm más largo y 30 mm más alto, lo que se traduce en un maletero que crece 61 litros (alcanzando los 583 litros) y unas plazas traseras mucho más generosas para las piernas.
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Tecnología intuitiva: La digitalización da un salto de gigante con pantallas de hasta 15,6 pulgadas que incorporan, por primera vez, Google integrado. Esto permite usar Google Maps, Gemini y Play de forma nativa, convirtiendo el coche en una extensión de nuestra vida digital.
Motorización y etiqueta ECO
Fiel a su Estrategia multisolución, Mazda no se rinde ante la electrificación total y apuesta por la eficiencia térmica. El nuevo bloque e-Skyactiv G de 2,5 litros y 141 CV sustituye al anterior 2.0, ofreciendo un par motor superior (238 Nm) que mejora la respuesta en ciudad y carretera.

Este motor atmosférico cuenta con el sistema Mazda M Hybrid de 24 V, lo que le otorga la etiqueta ECO de la DGT. Además, incluye tecnología de desactivación de cilindros para reducir el consumo (homologando unos interesantes 7,0 l/100 km en tracción delantera) cuando la carga es baja.
Sensaciones: El espíritu Jinba Ittai
Conducir un Mazda siempre ha sido algo diferente, y en el nuevo CX-5 la conexión entre hombre y máquina (Jinba Ittai) se ha refinado. Los ingenieros han revisado la suspensión con muelles más blandos y amortiguadores de mayor rebote para absorber las irregularidades sin perder precisión en curva.

La dirección es ahora más intuitiva y el pedal del acelerador responde sin los retardos típicos de los motores turbo, ofreciendo una progresividad lineal difícil de encontrar hoy día. A esto se suma un aislamiento acústico mejorado y unos asientos diseñados para mantener la columna en su posición natural, reduciendo la fatiga en viajes largos.
Con un precio de salida desde 35.200 euros, el nuevo Mazda CX-5 se posiciona como una compra maestra para quienes buscan un SUV que no solo sea práctico, sino que también ofrezca una experiencia de conducción táctil y refinada.
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