Raul Rodriguez

La consagración del purismo británico

Jun 9, 2026

El renacimiento de las siglas de rendimiento en Gaydon vive un nuevo capítulo dorado. Tras el impacto del DBX S, la firma británica desvela el nuevo Aston Martin Vantage S, una variante que no solo se corona como el modelo más orientado a las prestaciones de su aclamada gama de deportivos, sino que redefine los estándares del ultralujo con motor delantero. Presentado internacionalmente en el Festival de la Velocidad de Goodwood de 2025, este felino mecánico llega para reclamar su trono frente al cronómetro. Es la consagración del purismo británico.

Un V8 refinado hasta el extremo

El corazón que late bajo el esculpido capó es una evolución del superlativo bloque V8 de 4.0 litros Twin-Turbo. Los ingenieros de la marca han logrado extraer una potencia de 680 CV a 6.000 rpm y un demoledor par motor de 800 Nm, disponible de forma constante entre las 3.000 y 6.000 vueltas.

Toda esta fuerza se gestiona mediante una transmisión automática de ocho velocidades montada en el eje trasero para equilibrar el reparto de pesos en un perfecto 50:50. Gracias a una profunda optimización del sistema Launch Control, el Vantage S araña una décima al crono, deteniendo el 0 a 100 km/h en apenas 3,4 segundos (y alcanzando los 200 km/h en 10,1 segundos), mientras que la velocidad punta se clava en unos vertiginosos 325 km/h.

Más allá de las cifras puras, la verdadera magia reside en su dinámica: la respuesta del acelerador drive-by-wire se ha recalibrado específicamente, los soportes de la transmisión son un 10% más elásticos para filtrar movimientos parásitos y el subchasis trasero se ancla directamente a la carrocería sin cojinetes de goma, garantizando una conexión visceral y milimétrica entre el asfalto y las manos del conductor.

Agresividad con propósito aerodinámico

Visualmente, el Vantage S impone su ley sin caer en la estridencia. En el frontal destacan las inéditas tomas de aire ranuradas centrales —acabadas en negro brillante o fibra de carbono— encargadas de optimizar la refrigeración del motor «hot-V». En las aletas descansa una sutil pero exquisita joya artesanal: la insignia «S» forjada en latón y rellena de esmalte de vidrio rojo.

Sin embargo, el gran protagonista de la zaga es su imponente alerón trasero de anchura completa. Lejos de ser un mero adorno estético, este elemento incrementa la carga aerodinámica trasera en 44 kg a velocidad máxima, sumando un total de 111 kg de carga aerodinámica en combinación con los nuevos deflectores y el fondo plano. Un conjunto que se asienta de forma soberbia sobre llantas de 21 pulgadas personalizadas, dejando entrever pinzas de freno que muerden discos de acero de serie o un avanzado sistema carbocerámico opcional.

Artesanía de ultralujo orientada a la pista

El habitáculo del Vantage S es una lección de cómo fusionar la atmósfera de carreras con el refinamiento de la costura británica. De serie, se viste con el acabado «Accelerate», que combina Alcantara y cuero de alta resistencia con inserciones de fibra de carbono satinada, logrando además una ligera reducción de peso frente al modelo convencional.

La obsesión por el detalle se manifiesta en los logotipos «S» bordados en los hombros de los asientos. Una labor artesanal que exige casi 2.500 puntadas y más de 16 metros de hilo por cada uno. En el túnel central, el verdadero centro de mandos es el selector giratorio anodizado en color rojo o plata para los cinco modos de conducción (Wet, Sport, Sports Plus, Track e Individual), a juego con los cinturones y las costuras en contraste. Para los clientes más exigentes, el catálogo Inspire Sport eleva la apuesta con piel semianilina y un acolchado en patrón chevron descendente que simula el flujo de la velocidad.

Aston Martin demuestra que el rendimiento puro no está reñido con la elegancia atemporal. El Vantage S no es solo un coche rápido; es un manifiesto de intenciones en la era del ultralujo deportivo.

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