El mercado automovilístico actual está inundado de vehículos de tipo SUV. Coches que tienen un aspecto campero y robusto, pero que en realidad sufren al salir del asfalto blando. En este escenario, la mítica marca jiennense Santana Motors ha regresado con fuerza para dar un golpe sobre la mesa. Su última creación es el Santana Cajal, el segundo modelo de esta emocionante y renovada etapa de la compañía. Y sus creadores lo tienen muy claro desde su presentación: «Esto es un todoterreno de verdad, no es un SUV».

Este nuevo modelo rinde un sincero homenaje al científico español Santiago Ramón y Cajal, buscando proyectar una imagen de audacia, conocimiento y capacidad para abrir nuevos caminos fuera de las rutas marcadas. Con una ambiciosa red de 60 concesionarios que cubrirán el 95% del territorio nacional bajo el lema «100% español», Santana promete recuperar un espacio cada vez más olvidado por el mercado actual.
Fuerza clásica con esencia moderna
Visualmente, el Santana Cajal destaca por un diseño imponente que transmite seguridad y resistencia desde el primer vistazo. No busca complacer las modas pasajeras de formas redondeadas; apuesta por líneas firmes y musculosas que recuerdan a los grandes clásicos del barro, pero con la finura de un coche actual.

Su estructura interna es el primer gran secreto de su resistencia: está construido sobre un chasis de largueros (la estructura clásica y más robusta para el campo) y cuenta con tracción integral conectable, reductora y tres bloqueos de diferencial. Elementos mecánicos puros diseñados para garantizar que el vehículo avance sin importar lo difícil que se ponga el terreno.
Lujo y cinco pantallas tecnológicas
Si por fuera es un auténtico guerrero, por dentro el Santana Cajal es un oasis de sofisticación y tecnología que nada tiene que envidiar a los rivales premium del mercado. El habitáculo da la bienvenida a los pasajeros con unos comodísimos asientos de cuero y un espectacular techo panorámico que inunda todo el espacio de luz natural.
Lo que más llama la atención es su despliegue tecnológico, sumando un total de cinco pantallas. El conductor dispone de un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas con toda la información de viaje de manera clara. En el centro destaca una pantalla de 12,8 pulgadas para el entretenimiento y la navegación. Pero la gran sorpresa está frente al copiloto, quien cuenta con otra pantalla exclusiva de 12,8 pulgadas. Este monitor permite realizar labores de copilotaje de forma interactiva, mostrando datos en tiempo real vitales para la aventura: la inclinación del coche, la profundidad del agua al cruzar un río

El confort a bordo se completa con un potente sistema de sonido premium dotado de diez altavoces y un subwoofer, un cargador inalámbrico de alta velocidad (50 W) para el teléfono móvil y diez tomas de corriente repartidas por todo el habitáculo para que ningún dispositivo se quede sin energía.
Fuerza americana y suavidad alemana
Bajo el capó, el Santana Cajal monta un bloque motor diésel de 2.0 litros que desarrolla una potencia de 163 CV y un generoso par motor de 390 Nm. Esta mecánica viene firmada por los prestigiosos expertos americanos de Cummins, una garantía total de durabilidad y empuje desde muy bajas revoluciones.
Para gestionar esta fuerza con total suavidad, se acopla de serie a una caja de cambios automática de la marca alemana ZF, con 8 velocidades. Esta transmisión ofrece un control electrónico inteligente con nada menos que once modos de conducción seleccionables. Con solo girar un mando, el coche adapta su electrónica de forma automática para dar la máxima adherencia en asfalto, nieve, arena, barro, rocas o vadeos profundos.
Imparable ante cualquier obstáculo
Las cifras del Santana Cajal en conducción fuera de pista eliminan cualquier duda sobre su naturaleza todoterreno. Su altura libre al suelo es de 22 centímetros, lo que evita golpear los bajos al superar baches pronunciados. Sus impresionantes ángulos de ataque (37 grados) y de salida (31 grados) le permiten subir y bajar pendientes extremas sin rozar los paragolpes.

Además, ofrece una capacidad de vadeo de 80 centímetros, ideal para cruzar ríos con total seguridad. Su enorme depósito de gasoil de 85 litros asegura una autonomía sobresaliente para perderse en rutas largas, y su fuerza le permite remolcar hasta 2.500 kilos de peso sin inmutarse.
Disponibilidad y precio estimado
Aunque el precio definitivo se confirmará en el mes de septiembre tras las últimas homologaciones de consumos y emisiones, Santana Motors está trabajando firmemente para que esta variante de lujo no supere la frontera de los 50.000 euros. Debido a la enorme expectación generada, la marca ya ha abierto una lista de espera oficial en sus concesionarios. El Santana Cajal no es un SUV: es la vuelta definitiva de un mito del campo listo para conquistar el siglo XXI.







