Raul Rodriguez

Arnd Franz: «Europa necesita una movilidad tecnológicamente abierta»

Ago 11, 2026

La transición hacia una movilidad libre de emisiones no puede depender de una única tecnología. Ese es el mensaje que Arnd Franz, presidente del consejo de administración y CEO del Grupo MAHLE, lanza con rotundidad durante su encuentro con la prensa en Stuttgart. El máximo responsable del proveedor alemán defiende que el futuro del automóvil pasa por combinar distintas soluciones energéticas y tecnológicas, desde el vehículo eléctrico hasta el hidrógeno, los combustibles renovables o los e-fuels, con el objetivo de reducir las emisiones sin comprometer la competitividad industrial ni la asequibilidad del transporte.

Franz sitúa la sostenibilidad en el centro de la estrategia de MAHLE. La compañía trabaja para reducir la huella de carbono tanto de sus procesos productivos como de los componentes que suministra a la industria. Sin embargo, considera que el gran reto continúa siendo el transporte, un sector que, a su juicio, aún está lejos de cumplir los objetivos de reducción de emisiones marcados por Europa. Precisamente por ello, insiste en que el esfuerzo debe ir mucho más allá del desarrollo de nuevos vehículos y abarcar también el origen de la energía, la producción de combustibles sintéticos y la evolución de todas las tecnologías disponibles. Para el directivo alemán, la industria vive uno de los momentos más apasionantes de su historia, ya que nunca antes habían coexistido tantos caminos tecnológicos para alcanzar un mismo objetivo.

Política europea de descarbonización

Uno de los aspectos más críticos de su intervención llega al analizar la política europea de descarbonización. Franz considera que centrar la regulación únicamente en las emisiones que salen por el tubo de escape ha sido un error estratégico. Desde su punto de vista, cualquier evaluación medioambiental debería contemplar el ciclo completo de producción y utilización de la energía, independientemente de si esta alimenta un vehículo eléctrico, un motor de combustión o una pila de combustible.

El máximo responsable de MAHLE lamenta que esta orientación normativa haya provocado importantes consecuencias para la industria europea. Asegura que Europa está perdiendo progresivamente el liderazgo en el desarrollo y fabricación de motores de combustión mientras otras regiones del mundo, como China, Estados Unidos, Japón o Brasil, continúan invirtiendo en esta tecnología. En su opinión, abandonar un ámbito en el que Europa ha sido históricamente referente supone una pérdida de competitividad difícilmente recuperable.

Franz apuesta por un cambio de enfoque que permita competir a todas las tecnologías en igualdad de condiciones. Considera que corresponde al mercado y al consumidor determinar cuál es la solución más adecuada para cada necesidad, siempre que todas contribuyan a reducir las emisiones de dióxido de carbono. En ese escenario, tecnologías como la autonomía extendida, los combustibles renovables o los motores de combustión de nueva generación pueden convivir con la electrificación y ofrecer respuestas adaptadas a diferentes usos.

Meses decisivos

El directivo recuerda que los próximos meses serán decisivos para el futuro del sector, ya que las instituciones europeas deberán definir el papel que seguirán desempeñando los motores de combustión, el reconocimiento de los combustibles renovables y las condiciones aplicables a los vehículos considerados de cero emisiones. Decisiones que, según apunta, marcarán el rumbo de la industria durante los próximos años.

El hidrógeno ocupa un lugar destacado dentro de esa estrategia de diversificación tecnológica. Franz considera que Europa dispone de una oportunidad única para liderar esta tecnología y señala directamente a la Península Ibérica como uno de los grandes protagonistas de ese desarrollo. La abundancia de recursos solares y eólicos, junto con la proximidad al norte de África, convierten a España y Portugal en un enclave estratégico para producir hidrógeno verde y abastecer al resto del continente.

En este contexto, destaca el desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte energético, como el futuro corredor entre Barcelona y Marsella, que considera fundamental para consolidar una auténtica economía europea del hidrógeno.

Paralelamente, MAHLE continúa desarrollando motores de combustión alimentados por hidrógeno. La compañía ya trabaja con un propulsor de 17 litros destinado a vehículos industriales pesados y afirma haber logrado importantes mejoras en eficiencia. El siguiente objetivo consiste en reducir la cilindrada hasta los 13 litros manteniendo la misma potencia, una evolución que permitiría ofrecer una alternativa técnicamente más sencilla que las pilas de combustible y acelerar su llegada al mercado. Según Franz, una mayor implantación de este tipo de motores impulsaría también la demanda de hidrógeno y favorecería el desarrollo de toda la infraestructura asociada.

Papel de España

Respecto al papel de España dentro de la estrategia del Grupo MAHLE, el directivo reconoce la sólida tradición industrial del país y su capacidad manufacturera. No obstante, advierte de que la industria española afronta una competencia cada vez mayor tanto por parte de Europa del Este como de Marruecos, dos regiones que incrementan su atractivo como centros de producción para la automoción. En este escenario, considera imprescindible apostar por la innovación, la especialización tecnológica y un marco regulatorio que permita mantener la competitividad de la industria europea.

Lejos de defender una única solución, Arnd Franz dibuja un futuro en el que diferentes tecnologías convivirán para responder a las necesidades de la movilidad. Su mensaje es claro: la descarbonización será más eficaz si Europa apuesta por la neutralidad tecnológica, fomenta la innovación y permite que cada solución aporte su potencial en función del uso y del tipo de transporte.

 

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